

Al cumplirse por primera vez la fecha de nacimiento del maestro Juan Calzadilla tras su partida física, hoy, 16 de mayo de 2026, honramos su memoria rescatando un documento hemerográfico que nos permite comprender mejor la ebullición de los talleres literarios en la Venezuela de los años setenta, a tres años de La Gaveta Ilustrada, bajo su coordinación.
Esta transcripción íntegra de la entrevista colectiva «De los Cadáveres Exquisitos al Ritual», publicada originalmente en el diario El Universal el 27 de mayo de 1979, nos devuelve la voz lúcida, metodológica y vanguardista de los jóvenes Juan Calzadilla, Antonio López Ortega, Alejandro Varderi, Gustavo Guerrero, Armando Romero, Collazos Varela y Ednodio Quintero. Volver a sus palabras es, hoy más que nunca, celebrar la vigencia del pensamiento creador de una época en el contexto de los talleres realizados en la Universidad Simón Bolívar.
Luis Ernesto Gómez y Beira Lisboa
Los frágiles intereses de una aventura literaria no son suficientes para definir su destino. Al cumplirse los tres años de «La Gaveta Ilustrada», Juan Calzadilla, Gustavo Guerrero J., Antonio López Ortega, Alejandro Varderi, Ednodio Quintero y Armando Romero, fijan posición ante los talleres literarios, el método, la creación literaria y el lenguaje, en una conversación grabada, con una coherencia interna, que reproducimos a continuación.
JUAN CALZADILLA: Buscábamos un método. Sabíamos que los demás talleres tampoco lo tenían, ni lo han obtenido aún y que, por tanto, había que procurárselo. Conocíamos las dificultades de los núcleos del Centro Rómulo Gallegos para estabilizar su actividad, y nos comprobábamos de qué manera el espíritu crítico es siempre resultado de una convivencia que no se producía en otros talleres y a la que sólo puede tener acceso una voluntad de equipo muy homogénea, en la que las partes se funden en el todo. El prejuicio de que todo el que puede escribirse deba ser considerado, por ese hecho, un escritor, debió ser abolido en función de una idea grupal que superara los desniveles en la formación personal, en la capacidad, en el talento. El método encontrado anulaba la separación entre la poesía y la prosa y se planteaba un punto cero que era igualmente válido para dar por supuesto que quien se aventurara a escribir lo hacía por su cuenta y riesgo. El método nos llevó inmediata y directamente a la experimentación, a la vía exploratoria de la palabra y en esta misma medida desarrollamos algunas líneas del surrealismo, especialmente tomadas del automatismo psíquico, tesis principal de la escritura formulada por Breton en 1925. Vino el automatismo como una técnica para poner en evidencia no sólo el deslumbramiento poético, que ya lo es por esencia, sino también para producir y comprobar el funcionamiento del lenguaje, del medio de conjunción metafórica como dice Barthes. Por este mismo —puesto que se planteaba una inocencia de la creación— mucho se criticó desde afuera la producción de la Gaveta, y se criticó con opiniones prejuiciadas por la idea de que todo acercamiento al surrealismo es una copia del surrealismo. Pero en Venezuela no se había hecho hasta ahora un esfuerzo de aproximación a las técnicas del automatismo por medio de la producción sistemática de imágenes con tanta eficacia como la que se logró en el primer año de actividades del taller de la USB.
ANTONIO LÓPEZ ORTEGA: El trabajo llevado a cabo durante tres años en La Gaveta Ilustrada ha sido mal interpretado o peor entendido en muchos casos. No se ha tratado de reducir la cuestión literaria a un problema exclusivo de lenguaje, se ha tratado más bien de partir del lenguaje como plataforma esencial del hecho literario e indagar el génesis de los procesos creativos, para buscar nuevos caminos, nuevos modos de creación. En un tono de duda frente a la palabra se han asumido búsquedas convergentes de una manera refleja parte de lo individual a lo colectivo y de lo colectivo al individuo. Se ha logrado de esta forma aprehender la escritura en conjunto reconociendo elementos que han estado siempre presente en el deambulado: creador, sus asociaciones y mecanismos articulatorios. De allí que nuestro contacto con el surrealismo se haya dado en un comienzo como una modalidad didáctica pero sin perder la conciencia del medio social en que está inserto, esa que reclama una aproximación para la cual el lenguaje es instrumento privilegiado.
JUAN CALZADILLA: Hoy esas críticas continúan pero se hacen sin ninguna base seria, a menudo sin haber leído la materia que se pone en tela de juicio por la superficialidad que caracteriza a la mayoría de nuestros críticos. Para nosotros, lo sé bien, el problema era el de la vitalidad del lenguaje. Los resultados han probado de cuán amplio espacio puede llegar a escribirse cuando se parte de un fundamento común. Y esto también nos ha alejado bastante unos de otros, respecto de ese primer fundamento, puesto que, formulada la experiencia ahora vemos la escritura automática desde un punto de vista más crítico, que nos permite tomarla como punto de partida para superarla por cada nueva experiencia de lenguaje, lo que conforma los necesarios ajustes en la técnica de escribir así como las diferencias, asó bases, la revista. ¿Pero no era el trabajo de grupo, más que los individualidades, la que unía a los integrantes?
GUSTAVO GUERRERO J.: De los primeros cadáveres exquisitos realizados en 1976 a la publicación del libro Ritos Cívicos, la Gaveta Ilustrada ha recorrido un trayecto que excede en mucho la proposición inicial de taller con la que se comenzó esta aventura. El desarrollo de una elaboración colectiva del lenguaje y el trabajo de proyectos grupales que fue utilizado en un principio como medio de aprendizaje activo del fenómeno literario y elemento unificador del grupo se ha visto transformado en la convicción de elegir esa misma opción, pero como estricta de una ejercitación. Sin embargo, el frente crítico fomentado por La Gaveta en sus creaciones colectivas ha gestado la expectativa de un compromiso a asumirse que debe ser objeto de una reflexión dentro del grupo ahora que se acerca un nuevo Año Crítico. Pero ya no soy el más indicado para hablar de «cadáveres», es decir, del método empleado inicialmente. Me incorporé hace año y medio al equipo de la revista, en el último en entrar. Pienso, sin embargo, que la coherencia inicial, robustecida por el trabajo de equipo fue factor decisivo de resultados que tienden a individualizarse y, por tanto, a desvirtuar el fundamento de una escritura común. ¿Cómo fueron los comienzos?
JUAN CALZADILLA: Hace tres años que nos reunimos por primera vez en un aula de la USB para fijar las condiciones de trabajo del primer taller literario, este mismo núcleo que poco más tarde comenzó a editar la revista La Gaveta Ilustrada. Recuerdo que no contábamos con subsidio de ninguna clase, ni siquiera un lugar fijo de reunión, y que entre los integrantes apenas si había algunos con experiencia en la escritura, dos o tres a lo sumo lo que se presentaba con el resultado… y razón para ello, porque si la didáctica —esta intención didáctica— está divorciada de la literatura creativa, no deja la relación de literatura con la práctica de ella en una cohesión tecnológica donde, por lo que yo sabía, la literatura es la creación de las materias «paginas».
ANTONIO LÓPEZ ORTEGA: No voy a juzgar la revista… pero creo que si el taller de la USB fracasó —y en una manera no puedo decir que no fracasó— fue por la dificultad de dotar a los sujetos la aventura de hacer compatible la literatura con el estudio científico tal y como había llegado a convertirse en nuestro tiempo. Más allá de esa compatibilidad, este hecho hizo de la existencia de ella, para cada uno de los que había participado en la experiencia avanzara mucho más en un terreno donde toda imprevisible, pero tan avaro del tiempo y de la necesidad de dedicación como el estudio mismo de una carrera científica. Sugerir adelante era como tener que decidir entre elegir la universidad o aceptar que esa compatibilidad exige una buena dosis de sacrificio.
GUSTAVO GUERRERO J.: Más allá de admitir esto, que es irrenunciable, La Gaveta ha cumplido un trabajo: lo individualizable, es decir, el asalto de la praxis individualizadora, en su propia arcilla. Ahora ella debe dejar sitio a una nueva aventura. Los Ritos Cívicos son su testimonio. Cuando se publiquen, el salón se reducirá a un simple truco de adivinación.
ALEJANDRO VARDERI: La intimidad lograda con el grupo sobre el lenguaje (aunque sin dejar a un lado la anécdota que a parecer es sumamente importante: quiero dejar claro que el manejo del mismo no es un recurso superficial sino el vehículo para llevar a cabo esa búsqueda visceral, interna el texto (en mi caso) sea parte de mí mismo. Por eso quiero solidarizarme con todos aquellos para quienes escribir constituya una necesidad vital, para quienes comprender la palabra como fuerza ilimitada, para quienes, en fin, saltar la valla o «ir más allá», de lo cotidiano o enfocarlo de un modo nuevo sea primordial en su actividad literaria.
ARMANDO ROMERO: Esta manera de buenas noches para La Gaveta ha estado despertando los sustos de la literatura creadora en los últimos tres años, no ha sido sólo esa bofetada de luz sobre los vacíos sino una visión de cuerpo abierto que confluencia. Y los que se hamacan en d, digan de los fantasmas lo que quieran en fin de conformar y aquello, estas páginas por su audacia al asistir de estos paisajes alucinantes de las palabras, chismearían al ver cómo caen los muros… lo contrario. Aunque no sea para fijarse en ella, la Gaveta me ha combatido, reconozco al fin de la lógica extraña a lado de estos pescadores del misterio. La carta está echada, invito a todos los exquisitos a asistir al próximo banquete de dádivas.
COLLAZOS VARELA: La Gaveta Ilustrada por su carácter experimental ha sido el único grupo en realizar una propuesta con la cual, no afirmo ni niego la existencia de otros grupos; al contrario, aunque en ellos se ha desarrollado más que la ordenación, este trabajo asombroso del automatismo, es decir, han pasado del ejercicio en sentido poético como praxis a la ejercitación plena de la escritura como técnica procedimental. De allí su limitación dentro del taller y la relación riesgosa con el grupo. Creo que se reconoce en verdad que en Venezuela hay una mala distribución de la literatura y también de la de la cultura general, por lo tanto la revista al arte ante la avalancha de cultura masificada en expansión. Únicamente de este modo se va a perder una vigencia social limitada hoy a un escaso sector de la crítica. Celebro los tres años de La Gaveta Ilustrada, pues dentro de ellas facilita esa expansión, al taller como comunidad ideológica y la apertura colectiva de los medios de producción, es decir, en las publicaciones.
EDNODIO QUINTERO: No me parece del todo extraño que la respuesta comience con una frase, pues no podía empezar de otro modo. Desde que uno se enfrenta a la literatura el único problema son las palabras. Lo he comprendido, de modo que en mi propia experiencia en la escritura real, se ha transformado en técnicas escritas a varias voces en nuestro taller TAL. No he tenido con La Gaveta más que relaciones circunstanciales, en calidad de autor invitado, es decir, como colaborador. Pero considero que mi autoridad no es un rito ajeno sino el de los que, enfrentados al problema de expresión protestando a la ordenación de las palabras, pactan un lenguaje en que cada vez mayor, pasar de las páginas al texto del texto donde quedan al descubierto los mecanismos de un aumento poético, a una reflexión desde el lenguaje de mi surrealismo, como dice Antonio López, una modalidad distinta y no un fin. En fin, en última instancia somos nosotros mismos [los encargados en demostrar] que aún es posible encontrar ese punto de vista en que la literatura y la vida se funden en un proceso único.
Créditos:Investigación y recopilación hemerográfica: Luis Ernesto Gómez / Hemeroteca Nacional de Venezuela.Curaduría editorial: Beira Lisboa.
Ficha técnica de la publicación
Diario: El Universal (Caracas, Venezuela).
Sección: Culturales (Página 4).
Fecha: Domingo 27 de mayo de 1979.
Título del artículo: De los Cadáveres Exquisitos al Ritual: La Gaveta Ilustrada.
Participantes en el texto/entrevista: Juan Calzadilla, Gustavo Guerrero J., Antonio López Ortega, Alejandro Varderi, Ednodio Quintero y Armando Romero.
Contexto de la nota: Entrevista colectiva donde los miembros fundadores fijan su posición estética ante los talleres literarios, el método de creación y el lenguaje.