Juan, mi abuelo, es un potro en el papel, por Andrés Urdaneta Calzadilla

 

Juan Calzadilla, a sus noventa años, es la pluma más joven de la nación. Yo, con mis veinticinco años, al escribir no puedo desprenderme de andares y prosodias antiguos.

Juan, mi abuelo, es un potro en el papel. Tengo la impresión de que poetas como Bretón nunca envejecieron. Hubiese bastado que les diesen una pluma y, la rebeldía y fulgor de su fraseado, hubiesen descubierto el rostro y vigor latente de su alma. Si algo le debo a esa figura paterna literaria, que rondará y rondará por los senderos amurallados de mi pensamiento, tras la niebla y el espanto de la belleza, es esa búsqueda constante de nuevos escalofríos en la palabra.

Juan, con sus manos de noventa años, al escribir, ciñe la pluma con el brío de un minero que, a fuerza de explosivos, aspira a remover y quebrar la roca. Admiro la juventud de mi abuelo y espero algún día ser tan joven como lo es él hoy a sus noventa años.

 

Andrés Urdaneta Calzadilla

#Los90deCalzadilla

 

En la imagen Juan dibujado por Andrés cuando tenía nueve años. Juan, solía pasarse días haciéndolo dibujar, antes de iniciarlo a sus quince en la escritura.


 

Andrés Calzadilla Urdaneta, París, 2020

 

 

 

 

Para Juan Calzadilla en su nonagésimo aniversario, por Gustavo Pereira
Sobre Juan Calzadilla, comentarios de Ecólogo de día feriado, por Miguel Antonio Guevara
Publicado en Juan Calzadilla y su armario de palabras (cumpleaños 90).

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