Una lectura de Diario sin sujeto por Antonio López Ortega

Con esta conjetura concluye Antonio Lópéz Ortega la lectura del libro Diario sin sujeto, de cuyo lanzamiento en 1999 han transcurrido veinte, años sin que ninguna de sus premisas, en materia de reflexión o teoría, hayan variado como no sea para reactualizarse incesantemente:

En definitiva, la creación -nos dice el poeta- es una mécanica. Y, como mecánica, sólo nos queda ajustar con precisión los poemas como si fueran las tuercas de una constelación corporal.

 

UNA LECTURA DE DIARIO SIN SUJETO POR ANTONIO LÓPEZ ORTEGA, 1999

Prefacio

Con Diario sin sujeto el poeta venezolano Juan Calzadilla (1930) alcanza un momento mayor de su obra lírica y, me atrevería a decir, de la producción poética venezolana de las últimas décadas. Dentro de la mejor corriente que apela a tradición y ruptura, Calzadilla quiebra sus propios paradigmas y se aventura hacia las fronteras últimas de la poesía: Aquellas en que la forma se desdice y el motivo se desconoce. Riesgo mayor de la poesía contemporánea: cómo confiar en el sentido que los cambiantes tiempos borran. Calzadilla se asoma a ese borde y pone en riesgo la expresión misma. La apuesta discursiva aspiraría -como un signo último de salvación- a recuperar aquella noble tradición del budismo Zen que pulverizaba el concepto tan occidental de autoría para fundirlo en pro de una voz colectiva.

La pulsión expresiva de este poeta venezolano se ha orientado en buena medida hacia la sentencia y el aforismo. Lejos, pues, de explayarse en meandros y brazos ciegos, la poesía de Calzadilla ha apostado por la contención, por la brevedad, el poema como una herramienta para descreer mejor del mundo. El texto vuelve en este caso por sus fueros, y no le queda otra alternativa que reflexionar sobre sí mismo. Si algo caracteriza la obra última de Calzadilla es el hecho de responder a una verdadera poética.

Poesía medular, esencial, pero también fragmentaria, Diario sin sujeto no hace sino acentuar estos signos hasta los extremos. He aquí una apuiesta verbal que explora constantemente sus propios mecanismos de formulación. Calzadilla libra una batalla en los propios predios de la creción: creación al desnudo, creación desnaturalizada, creación sin impostación alguna. Valiéndose, pues, de aristas que van desde el lenguaje plastico hasta la insulsa prosa informativa de los periódicos, Calzadilla construye una visión del mundo absolutamente personal.

En definitiva, la creación -nos dice el poeta- es una mécanica. Y, como mecánica, sólo nos queda ajustar con precisión los poemas como si fueran las tuercas de una constelación corporal.

Poesía y arte rebelde de Juan Calzadilla
Juan Calzadilla: Forma y significado, por Néstor Mendoza
Publicado en Ante la crítica.

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